Yo mirando el Océano Pacifico
Yo mirando el Océano Pacífico

Se acabaron las vacaciones, hace rato ya.

Volvi a los Estados Unidos hace mas o menos 3 semanas y esta es la primera vez que me animo a prender mi computador para hacer algo que no tenga que ver con mi trabajo o con mis clases. No he querido meterme en mi facebook y leo de mala gana mis correos.

Para mi gran sorpresa me costó menos de un par de días olvidar mi Mac y mi iPhone, pero me ha tomado más de 3 semanas reajustarme al invierno, mi oficina de decorado institucional y mis Domingos sola con mis pajaros y mis gatos.

No me malentiendan, estoy feliz de reunirme con mi esposo y mis mascotas. Dios sabe que no logro disfrutar nada tan bien como cuando estoy compartiendo con mi marido. Todo es mejor cuando estamos juntos.

Así y todo, siempre es dificíl el volver. De hecho esta parte es la más dura, y no importa cuantas veces repita este ritual del regreso, siempre, siempre es igual. Esta es la parte más desgarradora: cuando tengo que volver a acostumbrarme al hecho de que mi familia no se encuentra cerca.

Despertar en la mañana esperando escuchar las maderas del piso sonar bajo los pasos de mi papá moviendose de la mesa al tostador del pan, o los pasos de mi mami caminando desde y hacia la cocina trayendo las tazas limpias a la mesa para tomar desayuno junto con mi papi, con la secreta esperanza de que nosotras, las hijas flojas, nos levantaremos de nuestro letargo a una hora que sea digna de enorgullecerse.

Me miro al espejo tratando de idear una manera menos aburrida y menos desastroza de peinar la gigantesca maraña de cabello. Casi se me olvida que ya no está mi mami para hacer esa trenza tirante y duradera perfectamente simetrica.

Me siento en el sillón pero tengo que prender la televisión, o la radio. No soporto escuchar el silencio, porque no puedo apretar el botón de mute.

Yeap.

Definitivamente esta es la parte más difícil.

PS: Sorry a todos aquellos a quienes no alcancé a llamar o visitar. El tiempo fue mucho mas corto de lo que esperaba, y ni siquiera alcancé a ver a todo mi circulo familiar más cercano, lo cual estoy segura tendrá sus consecuencias, pero desgraciadamente no puedo hacer más. El día solo tiene 24 horas.

avion

Image by Zoagli

Llevo tantos años sin ver a mi familia que se me hace difícil siquiera pensar en eso.

Así es que pueden imaginarse mi alegría en este momento en que hago la cuenta regresiva para subirme al avión. Ok, no estoy vuelta loca de felicidad de tener que bancarme 24 horas en avion, ya que la unica manera de ahorrar fue sacando un vuelo con un minimo de 2 escalas. Pero el sacrificio valdrá la pena. Voy a volver a abrazar a mi mami, mi papi, mis hermanitas, mi tropa de tias y mis viejos amigos que a pesar de los años y de que no soy muy buena para llamar por teléfono o mandar correos, aún me tienen algo de estima.

El itinerario es así:

Me voy a Chile el 25 de Diciembre y (rogando a todos los santos, martires, etc que no me retrasen los vuelos o me cancelen el avion mientras hago mi tour por los aeropuertos de EEUU) llegaría a santiago el 26 por la mañana, para llegar a mi casita y tomar desayuno tarde con mis viejitos lindos pechochos.

Me devuelvo a los EEUU el 16 de Enero, para pasarme otras 24 horas turisteando por los aeopuertos de EEUU y llegar a mi casa el 17 donde mi esposito me estará esperando con una casa impecable, los platos lavados, la camita hecha, los pajaritos y los gatitos bien alimentados y una rica cena esperandome en la mesa. O quizás solo con una sonrisa de oreja a oreja, pero a girl can dream, right?

Ahora, tengo que decirles esto. Tengo solo 3 semanas para regalonear con mi gente, asi es que cada segundo vale. Mi hermana va a pedir vacaciones para poder estar conmigo una semana completa y por mucho que adore a mis amigas y amigos, mi hermana tiene prioridad. Asi es que vamos contando solo dos semanas para juntarme con el resto. Por favor organicémonos porque la verdad es que quiero verlos a todos.

De hecho hasta estaba pensando en ir a pararme a un cafe o bar todos los dias a ver quien llega a conversar conmigo. Como sea, me muero de ganas de abrazar a mis amigas y amigos. Creo que la parte mas dolorosa de vivir en otro país es que es muy difícil llegar a tener la calidad de amistad que uno obtiene en Chile.

En fin, espero verlos a todos o por lo menos a una gran mayoría, y por favor, ténganme paciencia. Lo más probable es que despues de tantos años sni ver a mi gente me ponga a hablar hasta por los codos y no me puedan parar. Pero si no me callo es porque estoy super emocionada y super contenta.

Besos y abrazos,

Nos Vemos!!!

Isabel y yo

Isabel y yo

Y he vuelto a la vida.

Isabel Allende vino y he sobrevivido la visita. ¿Qué como fue?

¡¡¡ESPECTACULAR!!!

Uno de los momentos más maravillosos de mi vida. Y no porque compartí mi taza de chocolate caliente con una de las figuras más importantes de la literatura mundial, pero sino porque fue la culminación de un año de trabajo muy duro. Y lo logramos.

Déjenme contarles.

Las semanas previas al evento fueron llenas de ansiedad, exceso de trabajo y pocas horas de sueño.

Tratamos de hacer milagros con casi mínimos recursos. Pero el día llegó y me encontré cara a cara con Isabel Allende. La fui a encontrar al hotel para llevarla a el cocktail en su honor. Me sorprendí de lo bajita que es, probablemente de la misma altura de mi mami. Traté de dar una buena impresión pero me temo que bajo toda la presión solo logro sonar más estúpida que de costumbre y tirar mi típicos chistes fomes:

IA- ¿Y hace cuanto que vives aquí?

Yo- Hace solo 3 años. solía vivir en Ohio antes.

IA- ¿Y cómo llegaste a esta ciudad?

Yo- Aquí se me acabó la bencina.

:/

Ya lo sé. Pésima manera de romper el hielo, pero después de semanas sin dormir más de 5 horas al día, nadie tiene derecho de juzgarme.

Isabel Allende es como esas fuerzas de la naturaleza, que te sorprenden pero te asustan. Se mueve con una seguridad increíble por lugares en los que nunca antes ha puesto un pie. Yo la miraba y me sentía aun mas torpe que de costumbre.

Después del cocktail fuimos a la Universidad para que diera su discurso y fue fuera de serie. Ella tiene la habilidad de conectar con la audiencia de un modo que muy pocos logran. Teníamos cerca de 800 personas y todas esas personas estaban clavadas en sus asientos, totalmente encantadas con esta mujer pequeñita que les hablaba de amor y de las cosas mas importantes en nuestras vidas.

Desde principio al final el publico rió y se emocionó con ella y no recibimos nada más que halagos por el evento.  Todo el mundo dejó el auditorio con la sensación de satisfacción que solo una noche mágica e inolvidable podría entregarles.

Pero nada de eso paga la alegría que me causa el saber que los estudiantes que lograron estar ahí esa noche, ya sea como voluntarios ayudando con los detalles, o aquellos que recibieron boletos gratis porque de otro modo no podrían pagarlos, estaban extasiados. Dudo que de otro modo podrían haber tenido una oportunidad como esta al alcance. Y todo el trabajo, las lagrimas y el sudor que precedió este evento valieron la pena solo por eso.

Soy una mujer feliz.

Isabel Allende no solo es EXTREMADAMENTE interesante como escritora y como ser humano, pero es generosa como pocos, y encantadora.

El Jueves recibimos una colección de sus libros para la pequeña biblioteca que estamos creando.

Y eso es solo un botón de muestra.

Soy feliz, porque esto no es un logro para mí, sino que es un regalo para los estudiantes, para la comunidad y para todos aquellos que estuvieron con nosotros esa noche.

Como dice Isabel Allende:

Al dar, conecto con otros. ¿Cuál es el punto de tener experiencia, conocimiento o talento si no se lo entrego a los demás?

 

No solo reza por la paz. Él trabaja por ella.

No solo reza por la paz. Él trabaja por ella.

He llegado a casa todas estas noches pensando en las cosas sobre las cuales quiero escribir. Cada noche sin embargo me ha ido tragando la máquina. Llego tan cansada que solo tengo tiempo de revisar mi correo, chatear con alguna amiga y preparar mi almuerzo para el dia siguiente.

 

Hoy les voy a dejar solo con esto. 

Dando vueltas por ahi, me encontré con la Fundacion por una Vida mejor. 

Yo que soy de la opinion de que nadie conoce sus límites, y que no debemos nunca dejar de soñar y trabajar por un mundo mejor, creo que me cayó como anillo al dedo, y quiero compartirlo.

Por favor vean este video, que resume un poco como me siento con respecto a vivir y con respecto a Chile tambien.

Estoy reventada de cansancio, pero me voy a dormir feliz porque mañana es otro dia trabajando por los demás.

Trataré de ponerme al dia y hablar un poco mas de este tema y muchos otros que tengo en el tintero.

ZZZZzzzzzzzzzzZZZZZZ

Y resulta que tengo excelentes noticias: He sido admitida para estudiar en la Universidad donde trabajo en el programa de International Affairs.

De aqui a un par de siglos mas podre lucir con orgullo mi titulo universitario por el cual tanto he suspirado.

:)

Como sea, estoy feliz.

Hace tiempo que le vengo sacando el quite al Facebook.

Todo el tiempo me llegan invitaciones de redes sociales como esta y siempre las ignoro. Me dan lata.

Aparte de que me gusta mantener algo de privacidad.

Pero tanto va el cántaro al agua que al final se rompe. Me metí y wooowww.

A la semana ya había encontrado a casi todos los amigos de los cuales no sabía nada por más de 10 años.

Me puso contenta encontrarme con toda esta gente y ver sus fotos y ver como han cambiado. Pero ahora estoy extenuada, cansada. No estoy cansada de Facebook, creo que es super chori, pero estoy cansada de este tremedo equipaje que se me vino encima.

Verán, cuando una se aleja de sus amigos y de su familia para irse a vivir a la cresta del mundo, una toma una foto mental de todo y de todos. Por lo menos ese es mi caso. Entonces ahora esta foto no calza para nada con lo que estoy viendo. De pronto me cae la teja de que los años han pasado, y así como  yo he cambiado montones en estos años de exilio voluntario, lo mismo ha pasado con aquellos que dejé atrás. Mayores, con pelo corto o sin pelo, casados, arrejuntados, con hijos, con vidas totalmente distintas a las vidas de esos jovenes que viven en mi foto mental. Es dificil asimilar este tremendo terremoto que se siente dentro en tan poco tiempo. Es dificil aceptar que ya no somos los mismos, que nuestras vidas han tomado rumbos impensados hace 10 años atrás. Es raro, y es agotador al mismo tiempo porque demanda un monton de ajustes en esta imagen que tengo de mi pasado.

Se ha abierto el baul de los recuerdos,  y ahora tengo que lidiar con las telarañas al parecer.

Bueno, me voy a dormir, porque se me cierran mis ojitos. 

good night!

verguenza.jpg

Fotografia de ][\/][ en Flickr

Creo que todos hemos oido alguna vez esa historia (que no tengo idea de si acaso será verdad o no) sobre un letrero en algún lugar de Europa que dice “Si ve un chileno robando, déjelo. Es su costumbre”. Mi reacción es siempre la misma. Me da una verguenza atroz. No me importa si acaso es verdad o no, pero que alguien circule una cosa así sobre mi país y mi gente me da ganas de hacer un hoyo y meterme adentro. Lo mismo me pasó anoche cuando leí este artículo en el Newsweek. Para aquellos que no lo saben Newsweek en un periodico semanal y es la competencia de la revista Times.

Alguien me habia mencionado las Tribus Urbanas hace un tiempo atras pero no tuvo el tiempo de explicarme de que se trataban. Cuando me dí contra este artículo, casi me dan ganas de hacer un hoyo para meterme adentro. ¿Qué diablos está pasando en Chile? Fue mi primera pregunta.

Una amiga chilena, que anda de paso por estos lares, me dijo que era atroz lo que estaba pasando y que en parte ella responsabilizaba la influencia de las letras tan sexualmente recargadas del reggaeton, que es al parecer la banda sonora de este movimiento llamado “Pokemones”. También me contó lo de “Wena Naty”. Enterarme de esto es como entrar en la dimensión desconocida.

Simplemente no me cabe en la cabeza que un segmento tan grande de esta nueva generación ande tan perdido en el espacio. Sexo oral a los 13 años en plena vía publica con weones a los que ni conocen? No sé si todos estos años fuera de Chile y ajena al fenomeno del reggaeton me han hecho más pacata o qué, pero solamente desde el punto de vista higiénico me dan ganas de vomitar. Bueno, para ser franca cuando escucho el reggaeton me dan ganas de vomitar de todas formas, aparte de ponerme en riesgo de severo sangrado de oídos y daño cerebral irreversible, el cuál después de ver algunos videos en Youtube es evidente.

D e acuerdo con el artículo en Newsweek la idea del ponceo es tener tantas parejas sexuales como sea posible. Tener, tener, tener, más y más y más. Y para qué? Para nada. Para tener no más.

Cuando tenía 14 años era una fanática de los New Kids On The Block y me compraba cuanta revista salía con fotos de mi grupo favorito. Llegué a tener una colección gigantesca de posters, libros, cassettes, chapitas etc. Todo lo que el marketing me ofrecía. Después de un par de años fui a mirar mi colección y me di cuenta de las cantidades abismales de plata botada a la basura. Era la moda de ese tiempo. Yo sé que muchos padres probablemente verán este tipo de conductas en niños de 13, 14 o 15 años como la misma cosa.

Wake up.

O sea… realmente, si hay alguien que desea verlo de esa manera, hazte un favor y hazle un favor a la patria y dale tus hijos en adopción a alguien con un IQ que sea suficiente como para ser parte de la evolución de las especies.

La gran diferencia entre esto y cualquier “onda” que la gente de mi generación u otras generaciones haya tenido, es que por lo menos en el caso mío, comprarme todas esas porquerias para seguir adorando a mis NKOTB nunca fue riesgo de gonorrea.

Ah! Por si alguien me quiere discutir que el sexo oral no causa enfermedades venereas, no lo culpo. La educación sexual en Chile aún deja mucho que desear (aquí tampoco es mucho mejor) y por lo mismo aquí estoy yo para contarles de las cosas que se ven en los hospitales. Juventud con gonorrea en la boca por sexo oral. Aparte del riesgo de herpes y otras cosas mas desagradables.

Esta historia me recuerda lo de las botas blancas con flecos de los ‘80. TODAS las niñas andaban con esas. Pensé que después de un quiebre tan fascinante como Internet y la globalización seriamos mucho menos facil de influenciar y de caer bajo la presion de nuestros pares, pero quien sabe, quizás tan solo somos una raza de ovejas.

En otra conversación que tuve con respecto a este fenómeno, otro chileno me dijo: De qué te preocupas, si se todos se van a morir de SIDA. Se llama selección natural.

Mmmm… no se por dónde agarrar ese comentario.

Es una pena que este tipo de actitudes, de musica que es totalmente degradante hacia la mujer, de practicas sexuales totalmente insalubres, de mentalidad consumista al 100%, de vacío espiritual y de un lenguaje que fuera de ser cualquier cosa menos español es también brutalmente degradante (¿perrear?) sean no sólo tolerados por los medios de comunicación sino que hasta fomentados y glorificados.

Cómo leí en un post muchos años atrás, el día que se nos ocurra que nos gusta comer mierda, la televisión va a estar lista para complacer nuestro deseo y servirnos un plato humeante. Gracias Tomka y tu manga de idiotas de TVN.

Algún tiempo atrás estuve comentando como las cosas que en Chile me convertían en un problema para mis empleadores resultaban ser grandes ventajas a mi favor en los Estados Unidos. Mañana se cumplen 6 años desde que me vine a vivir a este país y en estos 6 años he aprendido valiosas lecciones en los distintos trabajos que he tenido.

Las cosas que adoro del ambiente laboral de los Estados Unidos son mayormente que las empresas y los negocios tratan por todos los medios de mantener una política de protección en contra del abuso. No significa que aquí no se abuse de los empleados, pero si alguien llega a ser pillado en una actitud reñida con la ética y las buenas costumbres lo más probable es que llegue a encontrarse con una demanda encima del escritorio. Nadie quiere eso, porque significa plata en abogados, la Corte, tiempo gastado y todo eso es mejor evitarlo. Se ahorran más dinero evitando este tipo de cosas.

En los Estados Unidos aún se pueden ver casos de mujeres siendo discriminadas y no estoy hablando de obreras o trabajadoras de clase económica media. Estoy hablando de ejecutivas Top, egresadas de Harvard y muchas veces trabajando para las algunas de las corporaciones mas grandes del mundo.

Aún nos queda mucho camino por recorrer, para llegar a un nivel de verdadera igualdad de derechos con los hombres en el campo laboral, pero tengo que admitir que las cosas son mucho mejores que lo que eran 20 años atrás. Y ciertamente son mucho mejores que lo que me tocó vivir en Chile.

Hace algunos meses fui entrevistada por una estudiante de la Escuela de Negocios para hablar sobre los gerentes chilenos, y se mostró muy sorprendida de mi pobre opinión en cuanto al típico jefe. La verdad de las cosas es que nunca tuve un jefe en Chile que sintiera que podía admirar o del cuál sintiera podía aprender algo. Casi todos eran incurables ego maníacos. Pero creo que eso es solo la punta del iceberg. Chile necesita mas que buenos jefes, necesita un cambio de mentalidad en cuanto a al área laboral. Invertir en HR, no solo con fuerza laboral, pero en capacitar esa fuerza para crear un ambiente de respeto y COLABORACION.

Fuera de eso, hay algo que realmente me preocupa y es el rol de las mujeres en el campo laboral. Han sido años de lucha y años de ser miradas en menos. Somos las “mamis” de las oficinas y se espera que seamos maternales y tiernas. Rara vez se nos considera material de liderazgo. Creo sin embargo hay harto de responsabilidad en nuestras actitudes por las cuales terminamos siempre como segunda opción. No hemos sido criadas para pelear en este tipo de campo de batalla donde las reglas han sido creadas y aprendidas por los hombres.

Esto da para un libro en realidad, y de hecho los hay. Hace años atrás leí uno que realmente me despertó en cuanto a los errores que yo misma cometía para ponerme en desventaja contra el sexo opuesto. No sé si habrá una traducción al español de “Nice Girls Don´t Get The Corner Office”, pero en ese libro la Dra. Frankel explica lo que acabo de decir en 101 actitudes que llevan a las mujeres a sabotear sus carreras. Ella también coincide que a nosotras no se nos ha educado para lidiar en este campo de batalla.

Por ejemplo, uno de los errores más comunes que incluso yo reconozco haber cometido es la actitud de pedir permiso.

Pregunta número 1 para las mujeres: ¿Cuántas veces han pedido permiso en la oficina para ir al médico o para hacer algún trámite necesario? Se nos enseña en el transcurso de nuestras vidas a pedir permiso para hacer cualquier cosa. Tener nuestro tiempo para ocuparnos de nuestras vidas no es un privilegio, es un derecho y créanme, los empleadores esperan que hagamos uso de ese derecho. Dudo que haya un empleador que piense que sus trabajadores jamás van a necesitar tiempo para ir al médico, y en este ejemplo particular, no hay pero que valga. La salud no es algo que le puedan negar. Negociar quizás, si es que hay una emergencia que solo ese trabajador pueda resolver, pero siempre y cuando no implique que el trabajador descuide su obligación de atender la cita con el médico como corresponde.

Pregunta número dos: ¿Cuantas veces han visto a un hombre pedir permiso? Ellos avisan no piden permiso. No se espera que se comporten como niñas pequeñas como se espera de nosotras.

Hace unos días estaba conversando con una de mis amigas. Ella comenzó a trabajar con una corporación norteamericana y está muy feliz porque está viviendo la cultura corporativa que esta compañía tiene en EEUU. Por primera vez en su vida mi amiga tuvo que ir a una capacitación sobre acoso sexual. En los trabajos previos que ella tuvo ni siquiera había escuchado hablar de este tema. Me contaba que en una de las ultimas compañías para las que trabajó, en el área de salud, tenían un gimnasio con piscina para los empleados. Era genial ir y usarla durante la hora de almuerzo pero al poco tiempo la cerraron. Al parecer el problema fue que las enfermeras iban a usar la piscina durante esa hora y el resto de los empleados simplemente dejaron de almorzar para poder ir a verlas. Triste.

Ahora mi amiga se encuentra contenta con su trabajo actual y disfruta de esta nueva cultura corporativa (no tan nueva por estos lados). Sin embargo me contaba hace unos días que estaba tremendamente irritada. No con sus compañeros hombres pero con una de sus compañeras mujeres.

He aquí un perfecto ejemplo de una mujer saboteando su carrera.

Llamémosla Juanita.

Juanita es bonita y definitivamente llama la atención por su apariencia. Esto lleva a que por supuesto más de algún compañero en la oficina se haga el lindo con ella. Nada de malo con eso, pero hay ciertos límites que una mujer debe tener cuidado de no cruzar.

Primero que todo el ser bonita no significa que tengas permiso de ser florero. El hablar sin parar y hablar por hablar simplemente te dará la etiqueta de tarro con piedras. Una hueca en buen chileno. Sobre todo en un país donde es tan fácil ser categorizada sin perdón. Muéstrate a todas horas como una profesional y no como la pinturita de la oficina.
La pregunta es muy fácil, ¿Quién se lleva el ascenso? El tipo que es percibido como centrado y ubicado, o la mina buena pa’ la talla.
Segundo, toda mujer sabe cuando la están… ehemmm… como dirían mis amigos en Chile, “joteando”. Esa excusa de que los tipos están solo tratando de ser buena onda y son cariñosos y que no hay nada de malo en que te den un abrazo de la nada, es mentira y una completa burrada. No nos hagamos las ingenuas. Los hombres en promedio piensan en sexo por lo menos una vez al día aunque yo he escuchado hombres contar que piensan en sexo por lo menos cada 30 segundos. Que alguien que no es tu amigo te agarre a abrazos por que sí nada más, créeme, no es apropiado, y es probable que no lo este haciendo de pura buena onda. De hecho en los EEUU te pueden demandar por contacto físico inapropiado.
El hablar a garabato limpio en la oficina para que todo el mundo te escuche, te hace ver vulgar y te denigra como mujer. No te pone al nivel de tus compañeros hombres. Ahora tan solo haz logrado que esos compañeros te falten el respeto tratándote a punta de vulgaridades porque les haz dado la pauta para hacerlo.
Por último, cuando trataba de mitigar la molestia de mi amiga con su colega, traté de hacerle ver como hablar con esta persona, imitando una conversación imaginaria con Juanita y por cada frase que yo decía mi amiga agregaba: Y te ríes como imbécil.
Creo que voy a tener que escribir un post acerca de como lidiar con compañeros de trabajo que te vuelven mono.

Hay muchos consejos que me han servido montones en esto años fuera de Chile, y aunque vale aclarar que no soy una experta ni nada cerca de una guru en esta materia, me gustaría compartirlos con otras mujeres que están tratando de abrirse camino.
Seguiré escribiendo al respecto, pero me gustaría saber sus opiniones en cuanto a estos puntos en particular.

Querido Profesor,

Dado que ya no tengo su correo electrónico y, conociendome como me conozco, sé que no voy a escribir una carta a mano, he decidido acudir a la siempre generosa internet, a ver si un día, en uno de esos arranques de egocentrismo del que todos sufrimos usted decide poner su nombre en Google.

Mi mami me contó que lo vió cuando ella salía del colegio. La pobre iba un poco ofuscada, porque es difícil entrar a ese colegio donde nadie jamás movió un dedo para ayudar a sus hijas, y encontrar que después de tantos años las cosas siguen sin mayores cambios.

Quizás por esa razón no atinó a parar por un poco mas de tiempo y preguntarle todas las cosas que ella sabe me gustaría saber. Me dijo que usted mandó saludos. Gracias.

:)

Quiero contarle un poco de mí. Han pasado tantos años que ni siquiera me atrevo a contarlos.

La vida en Santiago no era así de fácil para mí. Más bien andaba perdida por esa ciudad que conozco como la palma de mi mano. Eso de andar por la vida de Santiago sin pituto es como tirarse de un avión sin paracaídas. Por lo menos así se sentía.

Un día desperté y decidí que la ciudad se me había hecho demasiado chica y sofocante. Fui a sacar mi pasaporte y fui a ver que habia afuera de la nube de smog. Antes de siquiera darme cuenta me encontré con ese amor que tan esquivo me había sido hasta entonces. Y sin mayor aviso me encontre en otro país, viviendo la vida de los patiperros y hablando otro idioma.

La vida en los Estados Unidos ha sido buena conmigo. No se engañe, que me he llorado una buena cuota de lagrimones. Ser una emigrante no es fácil, y se sufre montones viviendo lejos de la familia y los amigos. Pero dentro de todo he tenido la suerte de encontrar los caminos que me han llevado a donde quería llegar. Después de el shock inicial y después de aprender valiosas lecciones en cuanto a esta nueva cultura en la cual me tenía que desenvolver, tomé el toro por las astas y partí hacia el Viejo Oeste. Fueron 5 días viajando con mi esposo y mis dos gatos, pero valió la pena.

Aquí he encontrado lo más cercano a un hogar lejos del hogar. He conocido gente fabulosa y he trabajado haciendo cosas que me hacen feliz.

Mi actual trabajo me permite servir y al mismo tiempo crear. Este trabajo tambien me está dando la oportunidad de realizar mi sueño de poder ir a la Universidad.

Aún no tenemos hijos, pero quien sabe, quizas la cigüeña nos mande algo el año que viene. ¿O son los repollos donde tenemos que ir a buscar?

Después de contarle todas estas cosas hay algo más que quería decirle.

Gracias.

Gracias profesor, porque cuando nadie daba un peso por mí usted me dió un apoyo incondicional. Gracias por ser mi amigo cuando en medio de mi adolescencia me sentía perdida y sin una guía que me indicara donde ir. Gracias por escucharme cuando mi voz era la más debil entre todas. Gracias por luchar para ayudarme a sacar mi práctica cuando la profesora Quezada decidió darle mi práctica profesional a mi “mejor amiga” y nadie en el INFESUCO hizo o dijo nada para defenderme. Gracias por sacrificar su tiempo y mucho más para ayudar a dos estudiantes que de otro modo jamás podrían haber logrado sacar su título ya que el colegio que se los prometió se desentendió de ellas y de muchas otras estudiantes.

Quería contarle que a pesar de todos estos años aún lo tengo entre mis más preciados recuerdos. Mi afecto y mi agradecimiento por todo su apoyo no tienen medida, como tampoco lo tiene la admiración que siento por usted como educador. Si tan solo 1/16 de los profesores en el A-29 tuvieran la dedicación por sus estudiantes que usted ha demostrado, la historia de muchas egresadas sería distinta y yo dejaría de decir que “el Instituto Femenino Superior de Comercio quedó en una deuda eterna conmigo” y no guardaría el resentimiento que tengo hasta el día de hoy.

Ojalá que la vida le esté tratando bien y ojalá que algún día nos volvamos a ver.

Un abrazo bien grande a la distancia.

Una alumna que lo admira y lo respeta,

Iris

Si es que hay alguien por ahí que anduvo dando tumbos por mi página y no encontró nada nuevo mis más sinceras disculpas.

Durante las ultimas 2 semanas me agarré una tremenda gripe o influenza. Creo que la influenza gringa es más poderosa que las gripes chilenas.

Yo no soy de andar cayendo en cama con fiebre y esta vez me pasé un fin de semana completo delirando y sin mayor conciencia de lo que ocurría a mi alrededor. Shusto! Shusto! Y no tenía a mi mami para que me cuidara. Esa es una de las cosas tristes de irse a vivir lejos de la familia.

Lo rico de esto es que antes de caer enferma conocí a un par de escritoras chilenas que ahora son mi adoración: Susana Sanchez y Pía Barros.

Pía hasta me dio en el gusto de cocinarme un rico Kuchen de Manzanas como Dios manda. No esos llenos de maicena que venden congelados en los supermercados de por acato, sino uno de esos con manzanitas fresquitas, cortadas a manito, con olorcito y sabor a canela, y rellenos de recuerdos de mi infancia. Cuando estuve lo suficientemente conciente como para comer algo sólido, lo primero que pedí fue uno de los últimos pedazos de kuchen que quedaban en mi refrigerador. Cuando una está enferma, lejos de la mami y sin perro que le ladre, no hay nada más lindo que ver un pedacito de kuchen para que se le arranquen esas lágrimas impertinentes que tiene una, y que aparecen sin que las llamen.

Susana es un plato aparte. Es como entera dulzona pero cuando una menos se lo imagina “se echa su chancho al hombro” como diría mi santa madre. Me he reído a montones con ella. Me encanta escucharla hablar porque por cada oración deben haber unas 20 metáforas colándose. Esa manía de poeta innata que tiene ella.

Ambas escritoras tienen cuentos maravillosos. Ya me leí los libros que me dejaron. Además, porque parece que no estuve lo suficientemente regaloneada, me escribieron unas dedicatorias para sacar más lágrimas todavía. Les recomiendo:

  • “La Grandmother y Otros” de Pía Barros
  • “Secretos Menores y Non Tanto” de Susana Sanchez

Una que es bruta no sabe mucho sobre estos microcuentos, pero me encanta la idea. Siempre me gustaron los cuentos. Pía dijo que a veces era espantoso que algunos escritores usaran tantas palabras sin decir nada, y que por eso lo microcuentos le gustaban más que las novelas. Nos explicó el esfuerzo que conlleva escribir un microcuento, porque en un espacio pequeño se debe decir mucho. Quedé alucinando con la idea. Pero dudo poder escribir cosas así. Soy una detallista de porquería. Tengo que explicarlo todo ¡Por si algo se me olvida pues!

Por último, si alguien tiene una receta de kuchen de manzanas que quiera compartir con esta chilena perdida en el espacio, por favor háganla llegar. Aún no logro encontrar la receta que logre reproducir ese kuchen rico que comprábamos con mi hermana chica en la panadería Carrascal de Quinta Normal.

Qué estoy leyendo

Paula The Last Mughal: The Fall of a Dynasty: Delhi, 1857 Me fascinan los libros de Historia sobre todo cuando está tan bien contada.

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