Estoy hecha un trapo.

Esta mañana me presenté a un examen escrito para un trabajo al que estoy postulando. Un trabajo soñado.

El examen consistió en 100 preguntas sobre procedimientos de oficina, matemáticas financieras, computación, relaciones interpersonales y por supuesto gramática. Apenas empecé me di cuenta que se veía cuesta arriba. Bien difícil.

Me tomó casi 2 horas y media terminar, y salí tiritando. Ojalá que me haya ido lo suficientemente bien para conseguir este trabajo.

Ahora voy a tener que armarme de paciencia para esperar los resultados y para que las uñas me vuelvan a crecer.