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Hoy es un día tremendamente triste.
Este domingo la señorita que ven más arriba amaneció con unos tiritones muy extraños. A las pocas horas le costaba caminar y a la mañana siguiente simplemente estaba inválida desde la mitad de su cuerpecito hacia atrás.
El doctor la mando a radiografias para ver la posibilidad de una cirugia. Me acabo de enterar que la cirugía solo tiene 5% de exito lo cual significaria que Toto jamás volverá a caminar.
Yo se muy bien que la gente piensa “Que le pones color, si es solo un perro!”.
Pero eso aqui ni siquiera cobra sentido ya. Porque esta chiquilla, con su carita que pareciera que sonriera y su facilidad para hacernos creer que es otro ser humano, le ha dado compañía invaluable a mi familia cuando yo los dejé.
Han escuchado hablar del nido vacío?
Es muy trágico cuando tu familia pierde uno de sus integrantes. Siempre es más difícil para aquellos que quedan atrás me han dicho. Yo sé que es verdad.
Cuando yo me fui los cambios no se hicieron esperar. Yo que siempre andaba cantando por los rincones pasé a convertirme en una presencia diferente. Ahora mi madre solo podia escuchar el silencio. Ese que ensordece. Mi papá de repente se empezo a envejecer antes de tiempo y todo le dolía, las manos, los brazos, las piernas, el pecho. Empezó a arrastrar los pies y a hundirse aun mas en su silencio propio. Mis hermanas ahora pasaron a ser el foco de toda esa atención que rondaba la casa sin saber que hacer. Ociosa a falta mía encontró trabajo apuntado a mis hermanas. De repente ellas empezaron a sentirse ahogadas y abrumadas. Además de eso ahora tambien tenian que verse las caras e interactuar sin que hubiera una intermediaria para balancear sus carácteres tan disimiles. Era caos y silencio mezclados con un falso luto. Porque aunque yo estaba viva, no hacía mucha diferencia. Ya no estaba, y ya no me podian escuchar para porder hacerme callar.
Y en eso estaban cuando la Toto se posesionó del lugar. Todo revolvia a su alrededor. No dejaba que nadie le negara la atencion que ella se merecía. Mi mamá que jamas quiso animales dentro de la casa, no era feliz si la Toto no se sentaba a su lado en el sofá mientras ella tejía. Mis hermanas tambien cayeron bajo su embrujo. Una le enseñaba trucos y juegos, mientras la otra se contentaba con darle todo lo que pudiera comprar para malenseñarla. Cuando llegaba de su trabajo, cansada y enrabiada con su carga de trabajo y de problemas personales y profesionales, Toto salía a su encuentro, como si supiera, y le hacía gracias para poder animarla. Ni siquiera mi papá pudo salvarse y me la mostraba por la camara para que la viera cuando hablabamos por Skype.
Despues de 5 años de vivir juntos y de compartir juntos, viene a pasar esto.
Ahora como decides que hacer? Qué es lo ético? Qué es lo correcto?
Darle la oportunidad de vivir amarrada a un carrito que pueda arrastrar consigo alrededor de la casa? O simplemente ha llegado la hora de decir adiós?
Porque no es fácil, sobre todo cuando es una parte sustancial de una familia.
Me siento tan culpable.
Bueno, siempre me siento muy culpable, de muchisimas cosas. De haber hecho tantos juicios de valores cuando mas joven, de haber cedido al impulso de pelar a alguien, de ser golosa, etc.
Pero hoy me siento culpable de no tener tiempo. Me siento tan culpable de estar escribiendo en este blog en vez de dedicar cada minuto de mis horas despierta exclusivamente a trabajar. Hay tanto por hacer y yo aqui contandole a la gente.
¿Es así como comienzan los trabajolicos?
Me pregunto que será lo que viene despues. Bueno, aun no he llegado al punto de andar pegada a mi Blackberry (sobre todo porque no poseo una… aún) pero debo confesar que me muero por tener mi iPhone y estoy haciendo esfuerzos sobrehumanos para no correr a la tienda a comprarme uno. Voy a esperar. Esperar por alguna actualizacion, una nueva version, o una baja en el precio. Ah! Y por supuesto, tengo que esperar a que mi plan actual llegue a su fin, porque sino tengo que pagar mas para romper el contrato.
Bueno, tengan todos un buen día y preparense para el fin de semana. ¿Yo? Voy a dedicar este fin de semana a dormir. Blah, blah, blah. Siempre digo lo mismo y nunca lo hago. Soy una incumplidora. Por mi culpa, mi culpa, mi gran culpa.


