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Ayer fue un día de esos.Empece el día leyendo uno más de los “hate mails” dirigidos a mi jefa.Ya es costumbre recibir amenazas por teléfono, correo y por e-mail también. Con los años parece que se aprende a sobrevivir pensando en que alguien esta esperando para hacerte daño. Sacrificar familia, amigos, vida social. No estoy yo para saberlo pero eso es lo que me queda claro después de algunos meses trabajando con esta mujer.Para quellos que no lo saben, trabajo con otra chilena, una profesora en la universidad en donde me empleo, y que resulta ser una escritora muy prolífica además de estar muy involucrada en política. Ella escribe para el periódico local lo cual le ha traído años de amenazas y sinsabores. Pero sus convicciones la empujan a seguir escribiendo y seguir defendiendo los derechos humanos de otros latinos que vienen a este país buscando una mejor calidad de vida de la que tienen en sus países de origen.Hay mucho que admirar de mujeres así, porque a pesar del miedo que les provoca a ellas y la vulnerabilidad en que quedan sus familias continuan luchando por lo que consideran justo.Mientras yo escribo este post, la fotografía de mi jefa junto con su información de contacto está siendo distribuida por los correos electronicos de cada racista, neo-nazi, skinhead en Estados Unidos.Yo aún no termino de entender que es lo que empuja a un ser humano a pasar tanto tiempo engendrando odio hacia otro ser humano. Qué clase de vacío tendran las vidas de gente como ésta que tan solo puede ser llenado con la violencia contra aquellos que ven mas vulnerables.Porque al parecer hay muchos que no lo piensan dos veces antes de atacar verbalmente a una mujer y hacerse valer a través del miedo que puedan infringir con el solo hecho de amenazar a sus familias.Todos esos pensamientos me llenaban la cabeza ayer, cuando me enteré del asesinato de Benazir Bhutto, la candidata de oposición de Pakistan. El corazón se me encogió al oir las noticias en la radio. Sentía como si nuestra civilización estuviera cambiando el rumbo y retrocediendo en vez de avanzar y progresar.Apenas pude parar mis lágrimas al oir parte de su discurso el Jueves:
“Pongo mi vida en peligro y vengo aquí porque siento que este país se encuentra en peligro. La gente está preocupada. Sacaremos a este país de esta crisis”.
Es casi imposible no pensar en mi jefa cuando escucho este tipo de noticias.Como me parte el alma ver tanto odio… y sentir que los caminos de mi vida me arrastran a ponerme en la mira de ese odio algún día.Ojalá que por cada mujer que es silenciada con la violencia 1000 más levanten sus voces, porque esto ya no es tolerable. Y no se necesita ser una gran figura en la política para cambiar este tipo de actitudes. Podemos empezar por “exigir” respeto en nuestras propias vidas cotidianas. Alzar la voz si vemos a una mujer siendo disminuida en el trabajo, terminar con los curriculums con foto para los cargos de secretaria o vendedora o lo que sea, pedir que les cedan los asientos en la micro a las mujeres embarazadas, etc. En pocas palabras vivir con conciencia y vivir con valores. Como mujeres tenemos esa deuda con nosotras mismas y con todas las otras mujeres que conocemos.Que la compasión pase de las palabras a los hechos. Que la indiferencia por el sufrimiento y la denigración de otros se termine.


