Si es que hay alguien por ahí que anduvo dando tumbos por mi página y no encontró nada nuevo mis más sinceras disculpas.

Durante las ultimas 2 semanas me agarré una tremenda gripe o influenza. Creo que la influenza gringa es más poderosa que las gripes chilenas.

Yo no soy de andar cayendo en cama con fiebre y esta vez me pasé un fin de semana completo delirando y sin mayor conciencia de lo que ocurría a mi alrededor. Shusto! Shusto! Y no tenía a mi mami para que me cuidara. Esa es una de las cosas tristes de irse a vivir lejos de la familia.

Lo rico de esto es que antes de caer enferma conocí a un par de escritoras chilenas que ahora son mi adoración: Susana Sanchez y Pía Barros.

Pía hasta me dio en el gusto de cocinarme un rico Kuchen de Manzanas como Dios manda. No esos llenos de maicena que venden congelados en los supermercados de por acato, sino uno de esos con manzanitas fresquitas, cortadas a manito, con olorcito y sabor a canela, y rellenos de recuerdos de mi infancia. Cuando estuve lo suficientemente conciente como para comer algo sólido, lo primero que pedí fue uno de los últimos pedazos de kuchen que quedaban en mi refrigerador. Cuando una está enferma, lejos de la mami y sin perro que le ladre, no hay nada más lindo que ver un pedacito de kuchen para que se le arranquen esas lágrimas impertinentes que tiene una, y que aparecen sin que las llamen.

Susana es un plato aparte. Es como entera dulzona pero cuando una menos se lo imagina “se echa su chancho al hombro” como diría mi santa madre. Me he reído a montones con ella. Me encanta escucharla hablar porque por cada oración deben haber unas 20 metáforas colándose. Esa manía de poeta innata que tiene ella.

Ambas escritoras tienen cuentos maravillosos. Ya me leí los libros que me dejaron. Además, porque parece que no estuve lo suficientemente regaloneada, me escribieron unas dedicatorias para sacar más lágrimas todavía. Les recomiendo:

  • “La Grandmother y Otros” de Pía Barros
  • “Secretos Menores y Non Tanto” de Susana Sanchez

Una que es bruta no sabe mucho sobre estos microcuentos, pero me encanta la idea. Siempre me gustaron los cuentos. Pía dijo que a veces era espantoso que algunos escritores usaran tantas palabras sin decir nada, y que por eso lo microcuentos le gustaban más que las novelas. Nos explicó el esfuerzo que conlleva escribir un microcuento, porque en un espacio pequeño se debe decir mucho. Quedé alucinando con la idea. Pero dudo poder escribir cosas así. Soy una detallista de porquería. Tengo que explicarlo todo ¡Por si algo se me olvida pues!

Por último, si alguien tiene una receta de kuchen de manzanas que quiera compartir con esta chilena perdida en el espacio, por favor háganla llegar. Aún no logro encontrar la receta que logre reproducir ese kuchen rico que comprábamos con mi hermana chica en la panadería Carrascal de Quinta Normal.